Sra. Ángela Menéndez
Descendiente directa de un importantísimo presidente argentino, educada en el seno de una familia
ilustre, hermana y tía de militares jerárquicos y patriotas, Ángela fue una mujer expléndida, valiente,
con un inmenso mundo interior, donde la cultura y el amor por la literatura eran las dueñas.
He contado con su amistad durante varios años, hemos tenido hermosas tertulias juntos intercambiándonos
ejemplares literarios de prestigio. Aprendí mucho de usted y aún conservo una copia manuscrita de su novela
"Los abuelos parten de vacaciones", donde contaba explendidamente las vicisitudes de un viaje a un chalet de la
costa donde os aguardaban los nietos. Esos diablillos que tanto amábais. También tengo suyo, un ensayo muy
prolijo y exaustivo sobre la vida en los años setenta.
Ángela, éramos muy buenos amigos y disfrutábamos de esa amistad que era limpia, sana y sólo nuestra, para
intercambiar mutuamente impresiones sobre obras de autores tan dispares como Cronin, Homero, Cervantes,
Alan Poe y muchísimos más.
Conocerla, además de la importancia de su persona ha sido para mí fuente de aprendizaje y permanente muestra
de cordialidad y simpatía.
Vaya este recuerdo para usted desde mi página. Yo no la olvido, ni la olvidaré jamás.
Enero de 2001