Como esa gaviota que no llega a puerto,

me quedé esperando que no fuera cierto,

que aquellas promesas, que siempre me hacías,

fueran solamente una vil mentira.

Y que por las noches, hasta el nuevo día,

vagas por las calles con tu doble vida.

Que vendes tu cuerpo a quien te lo pida

y pague un buen precio para tus caricias.

 

Como esa gaviota que perdió su vuelo

y que mal herida se alejó del cielo,

me quedé en tinieblas, perdido en las brumas,

me quedé sin noche, me quedé  sin luna.

No quiero que nadie venga a rescatarme,

entre tus recuerdos, yo quiero quedarme

y soñar soñando, que me perteneces,

que sólo conmigo tu cariño crece.

Tu cuerpo en mi cuerpo, tu mente en mi mente

y este amor inmenso, insaciable siempre,

colmado de besos, de vida, de muerte,

ardiendo en las brasas, sin desvanecerse.

Pero...

tú no eres mi mar, ni yo soy tu cielo,

no nos cruzaremos en un mismo vuelo,

como esa gaviota con las alas rotas

y que agonizante solloza en el suelo,

como esa gaviota, yo también me muero.

No quiero que nadie, venga a recordarme

que una vez te quise, para desangrarme.

 

Autor: Libra.

 

 

 

 


 

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