Mujer

Abrí la puerta y estabas frente a mí.

Mirándome a los ojos...casi no te creí.

Te recibí en silencio, sin saber qué decir.

Me refugié en tus brazos

y pensé sólo en ti.

Me transportaste a un mundo, donde sólo existían

tu piel, tu voz, tu aroma, llenándome de vida.

Acaricié tu pelo, tus mejillas, tu boca,

me abandoné a la loca, pasión que me ofrecías

y al calor de tu cuerpo,

mi piel adormecida, despertó a los antojos

que tú le proponías.

En tu fuente de amor, bebí sediento,

tu caudal de ternura, tus sentimientos

y entre tus brazos supe,

¡Cuánto me amabas! y que mis dudas tontas,

las perdonabas.

Y en nuestra intimidad, tan esperada,

hicimos realidad los viejos sueños

y sólo un haz de luz, duende travieso,

que a hurtadillas cruzó a través del cuarto,

sirvió como testigo a nuestros besos

y al insaciable celo, del abrazo.

 

Te despedí en silencio,

¡sin saber qué decir!

Y al mirarte a los ojos, ¡me sentí muy feliz!

En tu pelo llevabas los besos que te di,

en mi boca dejabas, dulce sabor a ti.

 

Autor: Libra

No eres la misma de ayer

que de amor se volía loca,

la que mordía mi boc


 

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