¿Qué sabes tú de mí que me criticas?

¿Qué sabes tú de mí que me censuras?

¿Qué sabes tú de mí, si dentro mío,

jamás has navegado por mis mares,

ni has recorrido el mundo que yo habito?

¡da igual! Tú no te privas de juzgarme,

crees saber de mí...

¡más que de ti mismo!

Hirientes son tus ojos de puñales,

clavando tu mirada con cinismo.

 

¿Qué sabes tú de mí, pobre curioso?

Espectador anónimo y perplejo,

si sólo te guían los reflejos,

que entrevés en los gestos o palabras,

que comparto con gente de mi entorno.

Excluido, desde lejos me persigues,

observando y estudiando mis maneras

envidiando de mi vida, casi todo,

y esperando la ocasión que te propicie,

asestar la puñalada traicionera.

Sé muy bien por donde vas y qué persigues,

hay escorias como tú, más que quisiera.

No podrás hacerme daño, ¡estoy de vuelta!

de intrigantes, trepadores sin vergüenza.

Un consejo sí te doy gratuitamente,

cada quien, ha de vivir su propia vida,

no te empeñes en buscarme un lado oscuro,

en lo oscuro, moras tú sin darte cuenta.

 

Autor: Libra

 


 

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