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Llegó agitado a la casa. En la cocina estaban su madre Dolores y su madrina Rosa, esta última era la dueña de las posesiones que sus padres trabajaban.

-Anda Manuel, ven aquí a darle un beso a tu madrina.

Era un niño callado y tímido, pero esas dos mujeres, que se desvivían por atenderlo eran los seres que más amaba, por eso sin dudarlo, luego de besar a su madre, se arrojó a los brazos de Rosa

Ella emocionada, le dijo:

-Mira Manuel, he estado pensando que cuando yo muera...

-No quiero que te mueras. ¿Por qué hablas de esas cosas?

-Porque algún día va a suceder, es algo natural, así como nacemos, también morimos. Tú ya eres grandecito para saber ciertas cosas, pronto cumplirás once años.

-No me gusta pensar en la muerte.

-Pues no pienses porque tu vas a vivir mucho, pero yo, yo ya soy una persona grandey quiero tenerlo todo preparado. Por eso he estado hablando con tu madre, porque he decidido que tú seas mi heredero universal, todo cuanto tengo,  quiero que sea para tí. Esa es mi voluntad, por eso voy a llamar a Don Felipe, para que redacte un documento que he de firmar delante suyo, así me quedaré tranquila. Y ahora ve a jugar que tengo que hablar con tu madre.

Una vez que el niño se hubo marchado, Rosa tomó la mano de Dolores y le dijo con ternura:

Mira Dolores, sabes lo mucho que te quiero, y esto que hago no es para dejarte a un lado, es que me preocupa el futuro de este niño y de mis bienes y de este modo creo asegurarlo. Tu marido y perdona que lo diga, sabes que se pasa la vida viajando de un sitio a otro, cuando no es a Argentina, es a Uruguay, ¿Total para qué? ¿Para traer dos patacones cada vez que vuelve y gastárselo en vino? Si hasta el niño le tiene miedo, claro ni siquiera tiene trato con su padre,  en vez de ocuparse del chaval, lo que hace es gruñir y prohibirle juegos, sólo encuentra para él faenas en el campo.

-Juan no es malo- -balbuceó Dolores-

-No, claro que no mujer, no es malo, pero tampoco bueno. No me fío de él. De modo que manda buscar a Don Felipe, quiero hacer ese documento.

 

Juan volvió de uno de sus viajes a América y se enteró por boca de su mujer de que Rosa había firmado un documento dejando sus posesiones a nombre de Manuel.

-Vamos a ver Dolores, el chico no entiende nada, sin que lo sepa Rosa, debemos convencerlo para  que te entregue ese documento y lo guardes bajo tu custodia.

-Da lo mismo quien  lo guarde, total ya es todo suyo.

-De eso nada. Ese papel no ha pasado ante notario, sólo está hecho por un maestro que es más viejo que la esclavitud. Tu convence al niño para que te lo entregue y luego, una vez en tus manos, cuando Rosa muera, lo quemamos y todo pasará a tu nombre.

-No voy a mentirle a mi hijo. Le diré que me corresponde a mi heredar y  lo va a entender. Estoy segura que me entregará el papel sin más.

-Bueno, como quieras, pero ese documento debe estar en tu poder.